6/30/2008

Pues si, podíamos

Han pasado 44 años desde la última - la única -. Veinticuatro años de un vago recuerdo, en el que Arconada, el de "no pasa nada, tenemos a Arconada", erró al atrapar un disparo de Michel Platini, y así quedamos malditos, casi, para la eternidad.

Pero al final, un equipo joven, pocos llegan a los 30 y la mayoría más jóvenes que servidor, lleno de ganas y de calidad, nos ha metido en el lugar que nos tocaba de una vez, han hecho a nuestra selección de fútbol campeona.

Somos los mejores en baloncesto, de los mejores en balonmano, hemos sido campeones de waterpolo, nuestros ciclistas siempre están peleando por la victoria, y tenemos un tenista que donde pisa no vuelve a crecer la hierba - si, el año que viene Wimbledon será también tierra, qué pasa -. Ahora también somos grandes en el deporte rey, el circo romano de nuestra era.

Lo mejor de todo es que ya nadie esperaba ganar, en el partido contra Italia, en cada córner o falta esperaba que marcaran y nos mandaran a casa. Incluso en los penaltis, cuando Bufón paró el disparo, creí que nos volvíamos a casa, otra vez.  Pero esta vez no, ganamos en los penaltis, dos a uno, dos paradas de Casillas por una de Bufón. En la lucha entre los dos mejores porteros del mundo esta vez ganó el español, y parece ser que derrotar a los campeones del mundo era lo único que nos faltaba para conseguir la victoria. En la semifinal pareció que Rusia ni se presentó, y en la final, pese a que los alemanes nos lo pusieron muy difícil en algunos momentos, parecía que los teníamos dominados de antemano.

Esta vez no hubo mala suerte, esta vez el gol de Torres nos valió para ser campeones, y para que el que en el 84 nos quitara la copa, esta vez nos la entregara. El gesto de Palop, llevar la mítica camiseta de Arconada al ir a recibir la copa, sin palabras...

Y para callar más bocas, además de ser campeones tenemos pichichi, mejor jugador de la final, y mejor jugador del campeonato.

Y pese a todo, el simple hecho de la victoria no fue lo mejor de todo. Aunque en la final Alemania nos hubiera ganado, creo que lo que se vió en las calles después de el partido contra Italia habría valido como premio para muchísima gente. El rugido atronador que entró por la ventana en cuanto el gol de Cesc superó a Bufón, la gente en la calle y en las ventanas gritando... Algo impresionante. También sucedió después de la final, pero quitarnos la maldición de los cuartos, además en los penaltis, hizo que la gente dejara de pensar que nunca ganaríamos.

En cuanto a la foto que he puesto, la he encontrado a través de digg, y así queda claro que, pese a lo que digan muchos, se celebró en todas partes.

 

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