El día después de las elecciones, después de una noche de recuentos, nos levantamos y nos damos cuenta de que hemos perdido. No, no soy del partido que no ha ganado las elecciones, soy un ciudadano como otro cualquiera, y los que hemos perdido, somos todos.
Hemos perdido, porqueestamos entrando hemos entrado en una dictadura, que en lugar de ser de uno es de dos. Es prácticamente imposible que todas las ideas de los ciudadanos de este país se dividan en rojo, o en azul, sin más, sin verde ni naranja ni amarillo... El vóto útil está matando la democracia, y seguramente dentro de no mucho llegaremos a un "punto de equilibrio" en el que los rojos y los azules se alternarán casi sincronizados como por un reloj, temiendo desmarcarse, hacer algo que les lleve a desaparecer del panorama político español, igual que al resto de los partidos.
Puede ser que no haya alternativas, que no haya ningún partido que nos represente mejor que los dos grandes, pero de los muchos defectos del sistema electoral español, uno es la enorme dificultad de que los partidos nuevos obtengan representación parlamentaria. En esta ocasión ha sido uno, un caso de éxito, pero por desgracia un caso de éxito aislado; y de éxito relativo, ya que han obtenido un único representante, que no es poco, ya que a otros ni siquiera se les da la oportunidad de presentarse debido a la discriminación del sistema - y esto es una pataleta porque para poder presentarse como partido haya que tener al menos un 40% de mujeres en las listas -.
Esta homogeneidad reinante, esta mala costumbre de votar al menos malo, a parte de romper España de verdad - no son los nacionalismos lo que la rompen - hacen que además creamos que realmente los dos partidos nos representan - uno a uno y otro a otros - perfectamente, haciendo nuestras sus ideas en lugar de lo contrario, que es lo que debería suceder, porque deberíamos ser nosotros quienes gobernáramos, y no ellos, porque eso es lo que significa democracia.
Ahora nos esperan cuatro años más en los que aproximadamente la mitad del país se quejará de lo que está haciendo el gobierno, curiosamente igual que si hubiera ganado el otro partido. Me pregunto qué ocurriría si dentro de cuatro años ambos partidos intercambiaran sus propuestas electorales, ¿cuánta gente seguiría votando al mismo partido? Seguramente demasiada, y eso si que es culpa nuestra, porque ya no se votan ideas, sino partidos, igual que se es del Barça o del Madrid.
En fin, ilusión de democracia que tenemos, país...
Hemos perdido, porque
Puede ser que no haya alternativas, que no haya ningún partido que nos represente mejor que los dos grandes, pero de los muchos defectos del sistema electoral español, uno es la enorme dificultad de que los partidos nuevos obtengan representación parlamentaria. En esta ocasión ha sido uno, un caso de éxito, pero por desgracia un caso de éxito aislado; y de éxito relativo, ya que han obtenido un único representante, que no es poco, ya que a otros ni siquiera se les da la oportunidad de presentarse debido a la discriminación del sistema - y esto es una pataleta porque para poder presentarse como partido haya que tener al menos un 40% de mujeres en las listas -.
Esta homogeneidad reinante, esta mala costumbre de votar al menos malo, a parte de romper España de verdad - no son los nacionalismos lo que la rompen - hacen que además creamos que realmente los dos partidos nos representan - uno a uno y otro a otros - perfectamente, haciendo nuestras sus ideas en lugar de lo contrario, que es lo que debería suceder, porque deberíamos ser nosotros quienes gobernáramos, y no ellos, porque eso es lo que significa democracia.
Ahora nos esperan cuatro años más en los que aproximadamente la mitad del país se quejará de lo que está haciendo el gobierno, curiosamente igual que si hubiera ganado el otro partido. Me pregunto qué ocurriría si dentro de cuatro años ambos partidos intercambiaran sus propuestas electorales, ¿cuánta gente seguiría votando al mismo partido? Seguramente demasiada, y eso si que es culpa nuestra, porque ya no se votan ideas, sino partidos, igual que se es del Barça o del Madrid.
En fin, ilusión de democracia que tenemos, país...




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2 comentarios:
Totalmente de acuerdo contigo, el sistema que tenemos ahora es bastante malo; sin embargo, cuando se habla de cambiar el sistema de votaciones, representaciones parlamentarias, etc, los "grandes" se tientan la ropa y dicen que no, que dejemos las cosas como están. Si se cambiara eso, el panorama político cambiaría enormemente y dudo que persistiera el "voto útil", supongo que la gente votaría realmente a quien creyera que le iba a representar mejor o que coincidiera más con sus ideas, no "al menos malo", que es lo que se hace en la actualidad.
Si señor, muy bien dicho. No se puede decir mejor: una dictadura de dos.
Como siempre, cada vez peor.
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